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Raimundo Langevin: “Ser ministro es un don precioso para que el Reino de Cristo siga creciendo”

En una conmovedora ceremonia celebrada el sábado 3 de febrero a las 10:00 en la parroquia San Norberto, Monseñor Germán Medina, Obispo Auxiliar de Bogotá (Colombia), confirió la ordenación diaconal a nuestro hermano Raimundo Langevin, quien contó con la compañía de sus padres, amistades de la arquidiócesis, de la familia espiritual y miembros de nuestra comunidad, entre ellos José David Correa, Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana.

Raimundo Langevin en su Misa de Ordenación diaconal.

“Estoy muy agradecido con Dios y la Iglesia”, dijo Raimundo al reflexionar sobre el significado de este momento especial en su vida. “Ser ministro en y para la Iglesia es un don precioso para que el Reino de Cristo siga creciendo, para que la santidad de la Iglesia brille cada día más”.

Las lecturas de la Palabra de Dios de ese día fueron muy especiales para Raimundo. “Me conmueve mucho la que escuchamos del primer libro de Reyes. Salomón pide sabiduría para poder guiar al Pueblo que guió su padre David. Eso habla de que su corazón estaba centrado en lo esencial, y eso es lo que le pedía a Dios yo también. Querer lo que Él quiera”.

Mons. Germán: “Tú eres un don”

El diácono Raimundo Langevin con sus padres  y Mons. Germán Medina, Obispo Auxiliar de Bogotá.

En la homilía, el obispo enfatizó repetidamente: “tú eres un don”, cuenta Raimundo. “Pienso que un don tiene al mismo tiempo dos realidades: una intención de quien lo dona y el hecho mismo de ser algo que se da a otro. En mí, descubro que el Señor me invita a mirarlo a Él y encontrar a esa voluntad donante, pero al mismo tiempo poder mirar al mundo y donarme con generosidad a quienes el Señor ponga frente y junto a mis pasos”.

“Recen un avemaría por mí”

Finalmente, nuestro hermano, el diácono Raimundo, solicitó: “Si es posible, les pido que recen un avemaría por mí y por mi conversión, para que pueda mantenerme siempre fiel al ministerio que he recibido”.

El diácono Raimundo Langevin con la comunidad sodálite.

Y expresó su agradecimiento a Dios por el regalo del Sodalicio para la Iglesia, “este grupo pequeño de hombres que entienden y viven la vida cristiana como una milicia guiada por María, en la que queremos que Jesús se haga presente en todos los aspectos de la vida, para ser santos como Él es santo”.

“Entonces, recen también por el Sodalicio, para que los sodálites podamos ser fieles también a esa vocación y misión”.

¡Acompañamos a Raimundo con nuestras oraciones!

Raimundo, de nacionalidad chilena, es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana desde 2008. Desde entonces, nuestro hermano se ha desempeñado en el trabajo apostólico sodálite que realiza el Movimiento de Vida Cristiana en Bogotá, especialmente con los más jóvenes. Emitió sus compromisos de plena disponibilidad apostólica a perpetuidad en el Sodalicio el 18 de septiembre de 2021.