Superior del Sodalicio de Vida Cristiana: «El Espíritu Santo es quien impulsa la Barca de Pedro»

Lima, 15/03/13 (Noticias sodálites – Perú). Manifestando la inmensa alegría que significa conocer que San Pedro tiene un Sucesor, el Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana, Alessandro Moroni Llabrés, envió una carta a los sodálites, extensiva también a los miembros de toda la familia espiritual.

En la misiva Moroni destaca el significado del nombre Francisco elegido por el nuevo Papa y alienta a la profundización de los acontecimientos vividos por la Iglesia en estos días. Recordando el origen latinoamericano del nuevo Papa, origen también de la familia espiritual del Sodalicio, el Superior General culmina su carta invitando a la oración por el Papa Francisco y a la escucha y acogida de sus enseñanzas.

Reproducimos el texto de la carta.

Arequipa, 14 de marzo de 2013

Queridos hermanos sodálites:

Los miles de peregrinos reunidos en la Plaza San Pedro, junto a los millones que seguíamos la transmisión a la distancia, experimentamos al ver la fumata bianca la alegría de saber que San Pedro tiene un nuevo Sucesor. Gaudium Magnum! Con gran alegría se nos anunció momentos después que la Iglesia tiene Papa y con inmensa alegría hemos recibido esta noticia.

Desde la renuncia de Benedicto XVI hemos vivido un tiempo intenso y, en cierto sentido, inédito en la vida de la Iglesia. Ha sido un tiempo que ha exigido de todos nosotros crecer en la fe, renovar nuestra confianza y nuestra esperanza en las promesas del Señor. Ahora, con esa misma fe y esperanza, nos llenamos de alegría porque la Iglesia que el Señor Jesús fundó sobre Pedro, la Roca, tiene un nuevo Pastor universal elegido para conducirla a inicios del tercer milenio de la fe.

Habemus Papam! Tenemos Papa y se llama Francisco. ¡Cuántas cosas extraordinarias Dios suscita en nuestro corazón en este momento de gracia! El Santo Padre ha escogido llamarse Francisco. Ese nombre nos evoca humildad y radicalidad evangélica, sencillez y pobreza. Nos recuerda la importancia de volver a lo esencial, de transformar el rostro del mundo con un renovado impulso evangelizador. El mundo de hoy, agobiado por tantas rupturas y desorientación, anhela volver a escuchar el frescor del Evangelio vivo que salva y que reconcilia. Hoy en el Pueblo de Dios, como en tantos momentos de la historia, experimentamos la necesidad de una renovación en continuidad que nos fortalezca en la fe, la esperanza y la caridad y nos permita ser más fieles al mandato evangelizador del Señor. De cara al tiempo que comienza pongamos cuanto está de nuestra parte para crecer cada día más en amor a la Iglesia. Renovemos nuestro compromiso personal y comunitario por ser santos. Respondamos con fidelidad a la misión, conscientes de que de esa manera contribuimos, como piedras vivas, a la edificación de la Iglesia.

A la luz de lo vivido en este tiempo queda patente una vez más que la Iglesia es de Cristo, el Señor. ¡Qué triviales y carentes de horizonte han demostrado ser muchas de las palabras del mundo, con sus cálculos, pronósticos, agendas y vaticinios! La Iglesia es de Cristo y Él es quien nos conduce. El Espíritu Santo es quien impulsa la Barca de Pedro. Hagamos, queridos hermanos, como nos enseña nuestra Madre María y busquemos meditar en el corazón todos estos acontecimientos a la luz de fe, atesorando y poniendo por obra las lecciones que el Maestro nos está dando.

El Papa Francisco es el primer Papa nacido en América Latina, el Continente de la Esperanza, como la han llamado los últimos pontífices. Hace quinientos años recibimos el don de la fe por el anuncio misionero. Hoy, de esta tierra, sale el Sucesor de Pedro para confirmar en la fe a la Iglesia Universal. ¿Cómo no ver en ello un signo de madurez de la Iglesia que peregrina en América? Y al mismo tiempo, conscientes de los inmensos desafíos que enfrentamos en este Pueblo Continente, ¿cómo no reconocer el llamado del Señor Jesús a una mayor conversión y ardor evangelizador? Nosotros, como familia espiritual cuyo carisma ha nacido en esta parte del mundo, sentimos también un llamado a poner nuestros ojos en lo esencial, a vivir nuestra fe con hondura, con humildad, a anunciar al Señor Jesús con toda nuestra vida. Como nos lo pide nuestra reciente Asamblea, esforcémonos por vivir nuestro carisma, profundizar en él, compartirlo con generosidad y con la conciencia de haber recibido inmerecidamente un valioso tesoro, que debe brillar en vasijas de barro como una expresión de la multiforme gracia de Dios que enriquece a su Iglesia.

Como nos lo ha pedido él mismo, recemos por el Papa Francisco. Pidamos al Espíritu Santo que lo fortalezca y guíe en su ministerio petrino, y encomendémoslo a los cuidados maternales de Santa María, Madre de la Iglesia. Vivamos con intensidad ese acento de nuestra espiritualidad que nos invita a una adhesión afectiva y efectiva a las enseñanzas del Vicario de Cristo, profesando una explícita fidelidad al Santo Padre que se ha de manifestar, entre otras cosas, en la atención con la que escuchamos su voz y acogemos sus enseñanzas.

Les ofrezco mis oraciones por todos y cada uno de ustedes, y me encomiendo de corazón a las suyas,

En el Señor Jesús y María Santísima,

Alessandro Moroni
Superior General