Vocación Sodálite

Somos una sociedad de vida apostólica laical, aprobados por el Papa San Juan Pablo II en 1997. Los sodálites somos católicos, laicos y clérigos, que reconocemos un llamado a responder al Señor consagrándole plenamente nuestras vidas al apostolado de la Iglesia, con un acento especial en el servicio a los jóvenes, a los pobres y en los ámbitos donde la cultura se desarrolla.

Viviendo en comunidad con nuestros hermanos, y asumiendo libremente en la Iglesia los compromisos de obediencia y de celibato apostólico, aspiramos a la conformación con Cristo por el camino de una relación de amor filial con la Virgen María.

Itinerario sodálite

La formación sodálite recorre varias etapas y maduración espiritual hasta alcanzar el vínculo permanente con la comunidad a través de la emisión de los compromisos de plena disponibilidad apostólica a perpetuidad. Aquí te explicamos este recorrido.

ASPIRANTE

1 a 3 años

Etapa inicial para un católico bautizado y confirmado que descubre en su vida algunas señales de vocación a la plena disponibilidad apostólica en el Sodalicio. Es un momento particular de discernimiento de aquellos signos, en compañía de la comunidad sodálite. Se puede ser aspirante una vez cumplida la mayoría de edad. Al emitir esta promesa no se ingresa a vivir a una comunidad sodálite. Conforme se vaya avanzando en el discernimiento, el aspirante puede tener una experiencia de algunos meses de vida comunitaria para seguir madurando su discernimiento.

PROBANDO

2 años

Aquí la persona ingresa formalmente a la vida comunitaria y se inicia un tiempo en el cual el acento está puesto en la formación espiritual interior a través del cultivo de la relación con Dios (en la oración, el estudio y el silencio), consigo mismo y con los demás, profundizando en su identidad bautismal como hijo y apóstol del Padre, a semejanza de Jesús . Esta etapa se realiza en una casa de formación. Generalmente, antes de iniciar esta etapa, el candidato ya ha concluido sus estudios universitarios.

FORMANDO

2 años

El sodálite sigue creciendo en vida de fe y se prepara de manera más explícita para sus compromisos temporales de plena disponibilidad viviendo un proceso de formación y maduración apostólica de la personalidad. Es una etapa de transición hacia una vida apostólica de mayor inserción en el mundo. Esta etapa se realiza en una comunidad apostólica con un formador asignado.

CONSAGRACIÓN APOSTÓLICA A SANTA MARIA

Es un compromiso que manifiesta el deseo de colaborar plenamente y a perpetuidad con la misión apostólica de Santa María. Este compromiso expresa un rasgo esencial del carisma sodálite y su espíritu se conserva a lo largo de toda la vida. Esta consagración se realiza poco antes de los compromisos temporales.

COMPROMISOS TEMPORALES DE PLENA DISPONIBILIDAD APOSTÓLICA

2 a 9 años

Es la última etapa de la formación inicial del sodálite, en la cual la persona después de solicitar y ser admitido, emite los compromisos de plena disponibilidad apostólica de forma temporal. En esta etapa se procura que el sodálite, acompañado por las autoridades de la comunidad en la cual vive, vaya encontrando su lugar en la misión. Generalmente dura entre 4 y 5 años. Al final de esta etapa, la persona realiza un periodo de integración espiritual de toda su formación inicial de unos 8 meses aproximadamente.

COMPROMISOS PERPETUOS DE PLENA DISPONIBILIDAD APOSTÓLICA

El sodálite manifiesta un grado de madurez vocacional que le permite emitir sus compromisos a perpetuidad y así vincularse a la comunidad de por vida. Siendo un sodálite de compromisos perpetuos, la persona recibe una misión específica de parte de su superior mayor. A partir de aquí, el sodálite vive la formación permanente, procurando crecer en una percepción de toda su vida como apostolado permanente.

El Señor convoca entre los sodálites a algunos a quienes encomiendan la misión de servir a la comunidad y a su misión desde el sacerdocio. Para ser ordenado sacerdote en el Sodalicio se requiere haber emitido los compromisos de plena disponibilidad a perpetuidad. La formación más específica encaminada hacia el sacerdocio puede iniciar en el periodo de compromisos temporales.
ASPIRANTE

1 a 3 años

Etapa inicial para un católico bautizado y confirmado que descubre en su vida algunas señales de vocación a la plena disponibilidad apostólica en el Sodalicio. Es un momento particular de discernimiento de aquellos signos, en compañía de la comunidad sodálite. Se puede ser aspirante una vez cumplida la mayoría de edad. Al emitir esta promesa no se ingresa a vivir a una comunidad sodálite. Conforme se vaya avanzando en el discernimiento, el aspirante puede tener una experiencia de algunos meses de vida comunitaria para seguir madurando su discernimiento.

PROBANDO

2 años

Aquí la persona ingresa formalmente a la vida comunitaria y se inicia un tiempo en el cual el acento está puesto en la formación espiritual interior a través del cultivo de la relación con Dios (en la oración, el estudio y el silencio), consigo mismo y con los demás, profundizando en su identidad bautismal como hijo y apóstol del Padre, a semejanza de Jesús . Esta etapa se realiza en una casa de formación. Generalmente, antes de iniciar esta etapa, el candidato ya ha concluido sus estudios universitarios.

FORMANDO

2 años

El sodálite sigue creciendo en vida de fe y se prepara de manera más explícita para sus compromisos temporales de plena disponibilidad viviendo un proceso de formación y maduración apostólica de la personalidad. Es una etapa de transición hacia una vida apostólica de mayor inserción en el mundo. Esta etapa se realiza en una comunidad apostólica con un formador asignado.

CONSAGRACIÓN APOSTÓLICA A SANTA MARIA

Es un compromiso que manifiesta el deseo de colaborar plenamente y a perpetuidad con la misión apostólica de Santa María. Este compromiso expresa un rasgo esencial del carisma sodálite y su espíritu se conserva a lo largo de toda la vida. Esta consagración se realiza poco antes de los compromisos temporales.

COMPROMISOS TEMPORALES DE PLENA DISPONIBILIDAD APOSTÓLICA

2 a 9 años

Es la última etapa de la formación inicial del sodálite, en la cual la persona después de solicitar y ser admitido, emite los compromisos de plena disponibilidad apostólica de forma temporal. En esta etapa se procura que el sodálite, acompañado por las autoridades de la comunidad en la cual vive, vaya encontrando su lugar en la misión. Generalmente dura entre 4 y 5 años. Al final de esta etapa, la persona realiza un periodo de integración espiritual de toda su formación inicial de unos 8 meses aproximadamente.

COMPROMISOS PERPETUOS DE PLENA DISPONIBILIDAD APOSTÓLICA

El sodálite manifiesta un grado de madurez vocacional que le permite emitir sus compromisos a perpetuidad y así vincularse a la comunidad de por vida. Siendo un sodálite de compromisos perpetuos, la persona recibe una misión específica de parte de su superior mayor. A partir de aquí, el sodálite vive la formación permanente, procurando crecer en una percepción de toda su vida como apostolado permanente.

El Señor convoca entre los sodálites a algunos a quienes encomiendan la misión de servir a la comunidad y a su misión desde el sacerdocio. Para ser ordenado sacerdote en el Sodalicio se requiere haber emitido los compromisos de plena disponibilidad a perpetuidad. La formación más específica encaminada hacia el sacerdocio puede iniciar en el periodo de compromisos temporales.

*SACERDOCIO MINISTERIAL EN EL SODALICIO

El Señor convoca entre los sodálites a algunos a quienes encomiendan la misión de servir a la comunidad y a su misión desde el sacerdocio. Para ser ordenado sacerdote en el Sodalicio se requiere haber emitido los compromisos de plena disponibilidad a perpetuidad. La formación más específica encaminada hacia el sacerdocio puede iniciar en el periodo de compromisos temporales.

Testimonios

Contáctanos

Si te interesa conocer más cuál es el llamado de Dios para ti, los sodálites podemos ayudarte en este proceso de discernimiento. Contacta con nosotros en el siguiente formulario o escríbenos a este correo: vocaciones@sodalitium.org.

Preguntas y Respuestas

El sodálite es un bautizado que ha consagrado su vida al Señor para anunciar su Evangelio junto con otros hermanos con quienes comparte la misma vocación.

Es una persona que experimenta el llamado para servir a Dios cooperando en la misión evangelizadora de la Iglesia. Se consagra enteramente a Dios, no se casa. Vive esta consagración desde su condición de laico, es decir, no es un sacerdote. Sirve al apostolado desde diversas profesiones y oficios.

Es una persona que descubre que Dios lo llama a servir a sus hermanos desde el ministerio sacerdotal. Es una persona que une a los hombres con Dios a través de la celebración de los sacramentos como el bautismo, confesión, la Eucaristía y unción de los enfermos.

Esta es la manera concreta mediante la cual el sodálite entrega su vida entera a Dios, por el camino del amor filial y la devoción apostólica a Santa María. Ser plenamente disponible significa entregar la propia vida al Señor para que, a través de ella, Dios haga llegar a los demás su Vida, su Palabra y Amor.

Los sodálites descubrimos en la comunidad una gran bendición pues podemos experimentar la amistad con Cristo a través de compartir la vida y misión con nuestros hermanos. En cada comunidad, un sodálite ejerce el servicio de Superior para liderar nuestra misión. Realizamos varias actividades juntos: rezamos, evangelizamos, jugamos, etc.

La vocación es un llamado que Dios nos hace a todas las personas para que podamos realizar una misión particular que contribuya al bien de la humanidad. Para ello necesitamos hacer silencio interior, rezar mucho, buscar el consejo de personas que puedan guiarnos por este camino espiritual que nos permita escuchar el llamado.

Es un término eclesial que describe un tipo de comunidad reconocida por el Vaticano para poder vivir la vida consagrada para el apostolado. El Sodalicio es una sociedad de vida apostólica laical que cuenta con aprobación de la Santa Sede.

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