«Las personas que aquí llegan se encuentren con el amor de Dios»

Directora de La Casa de San José - Colombia

Olga María Fernández de Soto de Chamat, Directora de La Casa de San José

Recientemente la asociación Solidaridad en Marcha en Cali, Colombia, lanzó un video sobre el hogar para ancianos ‘La Casa de San José’, en el que resumen su trabajo y ayuda a sus beneficiarios más necesitados.

Con este motivo conversamos con Olga María Fernández de Soto de Chamat, Directora de La Casa de San José, quien nos cuenta sobre la historia y experiencia de este albergue.

¿Cómo nace La Casa de San José?

La idea de tener un hogar permanente para ancianos surgió cuando empezamos a atender en nuestro centro solidario a una población de adultos mayores, a quienes fuimos conociendo en sus diferentes realidades, constatando que la mayoría viven en la carencia material y espiritual.

Allí es donde Dios empieza a hablarte, te muestra que hay un horizonte por delante y que siempre es posible hacer más, y en un momento dado llega esa bendita inspiración que nos hizo empezar a pensar en tener un hogar, proyecto que se tomó año y medio de planeación antes de su apertura en el año 2014.

Abuelitos de La Casa de San José

Abuelitos realizando manualidades en La Casa de San José en Cali, Colombia

¿Qué objetivo tiene este hogar?

En primer lugar que las personas que aquí lleguen se encuentren con el amor de Dios, no solo los ancianos sino también quienes estamos en la tarea de atenderlos.

Lo que buscamos es devolverles a estos ancianos la alegría, aliviar su soledad, darles la compañía que se les ha negado por diferentes circunstancias, atender sus problemas de salud, que se sientan amados y valorados y que puedan transitar sus últimos años en serenidad y calma.

¿Qué importancia tiene esta ayuda y evangelización a los ancianos más necesitados?

Se vuelve importante sencillamente por que el otro nos importa, la tarea de ayudar se vuelve perentoria, casi que urgente, un deber de hermanos. Y esto se hace prioritario en ciudades como las nuestras donde el estado no alcanza a satisfacer tanta necesidad y a cubrir el desamparo en que viven muchos ancianos abandonados.

Tarde de juegos con los abuelitos de La Casa de San José

¿Qué reflexión nos puedes compartir sobre tu experiencia de trabajar en La Casa de San José?

Yo lo veo siempre como un regalo de Dios. Es una bendición este encargo que el Señor ha puesto en nuestras manos al habernos confiado la vida de estos desamparados para que, con nuestro mayor esfuerzo, tratemos de servirlos de la manera como Él lo haría. Es una experiencia muy gratificante que gira en torno al amor, un amor difusivo, que viene y va, que crece y se propaga.

Después de estos años, nos queda la satisfacción del deber cumplido al recordar a algunos de estos abuelos que ya partieron de la Casa San José y encontraron al final de sus vidas tanto amor y descanso para su humanidad cansada.

¿De qué manera podemos ayudar con esta labor?

Pedimos siempre oración para que el Señor siga enviando obreros a su mies, para que los benefactores y voluntarios permanezcan y nos ayuden a continuar y a difundir esta obra que cada día necesita de más y más personas que se unan para ayudar.